miércoles, junio 01, 2011

Almacén Mágico

Hace tanto tiempo que no escribo, que ahora mismo no se como empezar, claro que ya estoy empezando, justo en este momento, con esta frase un poco tonta y réquete usada. Una vez roto el hielo de las primeras palabras es mucho más fácil continuar.

El motivo por el que he estado alejada, no sólo de este blog sinó de todos los demás lugares en los que escribo o colaboro es mi nuevo proyecto: ALMACÉN MÁGICO la prolongación de mi tienda mágica; todo lo demás está parado mientras esto no alcance el nivel de lo demás. Este proyecto hace mucho tiempo que estaba en mi mente, de hecho mi Tienda mágico es un primer intento de lo que hoy es el almacén. Pues bien, esta idea asomaba la cabeza de vez en cuando por mi mente, pero volvía a esconderse aplastada por mi menta más lógica que decía: "No tengo ni idea de cómo implementar esto en la web (no tengo mucha idea de informática, menos de creación web, y de programación... en fin ¿Qué es eso?), además tampoco tengo los recursos para comprar los productos, porque primero hay que tener un stock, para poder responder a los pedidos con rapidez y blablabla...." Y así continuaba mi mente lógica dando razones y más razones para no empezar el proyecto. No todas estas ideas eran infundadas, quiero decir, que hasta hace bien poco estaba convencida de que era algo que no podía llevar a cabo. Hasta que de estas cosas de la vida conocí a alguien que me dijo: "Prestashop" y empecé a pelearme con servidores, hostings y mi propio localhost hasta que conseguí entenderlo lo suficiente para poder trabajar con él. Esta misma persona, a la que todavía no he terminado de interrogar, me explico que no toda la mercancía está ya comprada, sino que al vender por internet, sin tienda física, se trabaja bajo pedido, a veces sin necesidad de hacer un pedido mínimo, y eso acabó de decidirme a ponerme en marcha, lo que pasa es que el proyecto inicial ha ido variando desde sus comienzos para ir dando forma a algo bastante diferente de lo que tenía en mente cuando empecé a hablar con esta persona.


Yo creo que lo que proyecto ahora es mucho mejor que lo de antes, pero es algo que me genera muchos sentimientos enfrentados, por lo que tengo muchas dudas y me siento muy confusa. Por un lado están los sentimientos de envidia al ver otras tiendas que creo que son más chulas que la mía o que ofrecen mejores servicios (tengo que reconocerlo, soy una cochina envidiosa, pero en fin, quién me quiere, me quiere con TODO), porque yo no sé hacerlo, eso me empuja a querer mejorarlo todo, a aprender más, a buscar más... Es posible que no sea un sentimiento tan negativo, entonces, porque encima, no quiero que el otro se hunda, si no que quiero ganarle con todas las de la ley, porque soy mejor, lo cual habla de que soy muy competitiva (otro de mis maravillosos defectos, porque con un límite todo es bueno, pero es que yo no tengo freno), y no hay nadie mejor que nadie, sino personas diferentes, soy pura paradoja.

Después viene el tema de los clientes. ¿Quién va a comprar en mi almacén? ¿Qué se compra por internet? Bueno, por internet se puede comprar prácticamente de todo, los precios son similares a los de cualquier tienda de la calle, pero los gastos de envío son una barbaridad, te compras algo de 5 euros y pagas otros 5 de gastos de envío, con lo que el precio final son 10 euros, cuando bajas a la tienda de la esquina y lo compras por 5,5... Si lo hay en la tienda de la esquina. Hay es donde empiezan a surgir las dudas con renovadas fuerzas, menos mal que no tengo margaritas, porque no se salvaría una, "va a funcionar", "no va a funcionar", "va a funcionar", "no va a funcionar".

Empiezo a hablar con gente. Opiniones:

  • Va a funcionar todo lo que vendas por debajo de 10€, sobre todo esos amuletos de 5€, la gente es muy cómoda y pagan con gusto los gastos de envío con tal de que se lo lleven a casa...
  • No va a funcionar porque los gastos de envío son muy altos y la gente prefiere comprar en la tienda, donde puede ver con sus propios ojos, palpar con sus manos y oler con su nariz...
Y así puedo seguir con razonamientos en pro y en contra, sin llegar a ninguna conclusión, pero que se resumen es esos dos puntos. Entonces pregunto: ¿Quién compra en internet y qué se compra en internet? Y mi cabeza sigue dando vueltas y vueltas como una peonza loca:

"Hay tres razones por las que una persona compra por internet:
  1. Pero no la principal: por comodidad.
  2. Importante: no encuentra lo que busca en la tienda de la esquina.
  3. Muy importante: no quiere que le véan comprando según que cosa, por vergüenza o por cualquier otro motivo."
"En cierta medida esto ya está respondiendo a la pregunta sobre que se vende en internet: PRODUCTOS RAROS Y VERGONZOSOS (consoladores¿?) Creo que esta conversación conmigo misma está tomando un cariz que no me gusta nada, porque si lo único que se va a vender por internet es sexo apaga y vámonos, que aquí no pintamos nada"

En fin, volviendo al tema, me pongo en el papel que siempre he representado hasta ahora, el de cliente. Yo compro muchas cosas por internet, cuales son mis motivos:

  1. No lo encuentro en la tienda, yo prefiero comprar en "físico", ver, tocar, oler, comparar, sopesar...
  2. ¡Eureka, lo he encontrado! Uy, es demasiado caro, busco en internet mejores precios...
  3. No lo encuentro por ninguna parte, mi tendero favorito ha llamado a sus proveedores y no encuentra lo que quiero en ningún sitio. Me paso varios días de tediosa frustración, hasta que lo encuentro en un recóndito lugar de internet, independientemente de su precio, lo he encontrado, no hay otro, 3 días sin comer y me lo compro.
  4. La tienda que tiene el objeto de mi deseo se encuentra en un lugar inaccesible para mi, o muy a desmano... Me tiro a internet, si no es demasiado caro, calculo: autobús de ida, autobús de vuelta, tengo que ir con los niños, tiempo en el camino, Nadia se marea en el autobús, Adrián se me duerme, 3 horas de excursión... ¡Lo compro en internet!
Bueno, lo dejo ya, me sale humo por las orejas y sigo con las dudas, siquiera un analista de mercado pudiera decirme sigue o no sigas, pero en realidad da igual, porque yo sigo, caiga quién caiga, hasta el final, hasta tocar las estrellas o estamparme contra el suelo, según mi costumbre, hay que insistir, persistir y tratar de disfrutar en el camino.

Por cierto, muchas gracias ABlibros por el empujoncito.